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12.03.2007

El Amor en los Tiempos de Colera

A García Márquez lo conozco desde que tengo memoria, mi mama se leyó todas sus obras en las noches de soledad, cuando mi papa salía a trabajar por fuera de la ciudad y yo era su única compañía.

Ella decía que el amor en los tiempos de Cólera era una obra bellísima, pero que era muy triste todas las muertes y todo el tiempo que este señor Florentino Ariza, tuvo que esperar para estar con el amor de su vida.

Recuerdo que era un libro amarrillo, gordo y viejito, que siempre me dio pereza leer, pero que no fue necesario hacerlo porque mi mamá me lo contó todo con pelos y señales.

El año pasado fui varias veces a Cartagena mientras filmaban la película, calles cerradas, huelgas de extras por falta de pago, escenarios montados sobre las murralas, tumultos, que fulanito va a salir cantando, que los hijos de fulanita van a salir en la escena del barco. Me hubiese encantado ver todo más de cerca pero no se podía.

Anoche las vimos y me gustó. Había leído que era aburrida, simple y mal actuada, pero igual me gustó. Me pareció mágica e inspiradora, me gustó mucho ver paisajes conocidos y gente colombiana. Me gustó mucho el río magdalena, los barcos a vapor, las montañas, el loro, las casas típicas cartageneras, las calles, los edificios viejos, los balcones, Carolina Sandino estuvo genial.

De igual forma me hubiese gustado que fuera una película más caribeña, menos agringada, le hizo falta ese sabor que sólo hubiera tenido si algún costeño colombiano hubiese estado detrás de las cámaras, muy cerca del director.

En cuanto al maquillaje, hay que reconocer que la actriz principal le hizo falta credibilidad, no se si eran las manos o el pecho o que, pero se notaba que era una mujer muy joven debajo de todo ese látex, pero el señor si quedo súper bien, también es obvio que las actuaciones influyeron en la credibilidad.

Igual yo disfruté, soñé, me transporté a mil ochocientos y quise ser artista como siempre.









4.27.2007

El Perfume


Durante cuatro años he utilizado, no con mucha frecuencia, diversas fragancias para darle olor a mi cuerpo, no soy muy amante de eso la verdad, los perfumes me producen rinitis alérgica la mayoría de las veces y personalmente prefiero el olor natural de las personas.

De todas maneras desde que escuche aquella canción de Aterciopelados que decía: “tengo el tibio soplo de tu aliento entre un frasquito” he sentido curiosidad por el olor de las personas, sobre todo de aquellas por las que he desarrollado sentimientos de alguna clase. Cuando estaba en la Universidad era capaz de reconocer algunas de mis compañeras por el olor, sus estados de animo y una de ellas despedía un olor particular cuando tenía el periodo. Las cosas por lo general mantienen el olor de su dueño y las sabanas y las almohadas quedan impregnadas del olor de quien durmió sobre ellas. Las ciudades tienes olores distintos, bogota por ejemplo huele a alcohol, Medellín huele como a comida a pan, Cartagena a alcantarilla y Montería a Sol.

Como se darán cuenta anoche me vi el perfumen, pero eso tanta reflexión a cerca de los olores, después de mucho esperar y cuando la esperanza ya estaba perdida la pusieron por fin en cartelera en este pueblo atrasado. Como siempre, salí loco y satisfecho de la sala de cine, me pareció menos terrible de lo que me habían comentado, es una película viva, alegre, teatral, surrealista, loca, extraña y bonita.

No creo que el joven sea un asesino como tal, el aprendió que debía matarlas porque ellas no entendían el objetivo de sus actos, como me gustaría aprender las artes de la extracción y guardar los aromas de una persona, pero sin matarla. Me pareció del putas la explicación de las 12 notas y los tres acordes del perfume, igual que aquel amigo que salía del zorro haciendo Zetas con el dedo, salí yo de aquella sala con ganas de echarme perfume y de identificar sus olores. Creo que es una buena película por que tiene buena música, buena fotografía, bonitas tomas, nuevos planos o planos no muy comunes, colores bonitos, situaciones inusuales, una belleza tan rara y tan extraña, que algunos podría considerar grotesca, pero yo no lo considero así.

4.08.2007

El Color Púrpura


Además de haber buceado en Isla Fuerte (espere próximamente video), esta semana santa me sirvió para leer “El Color Púrpura” de Alice Walter y me ha parecido una obra maravillosa.

Cuando comencé a leer pensé que se trataba de una historia trágica y aburrida, pero con el pasar de las paginas me di cuenta que de eso no tenía nada. Es una historia dramatica sobre el mundo tan diferente que vivieron los negros en alguna época en Estados Unidos, muestra además como las personas pueden desarrollar creencias y formas de entender el mundo totalmente distintas de acuerdo al lugar donde se ha desarrollado su historia.

Los negros en alguna tribu africana creían que la palabra “blanco” significaba “desnudo”, cuando los misioneros les dijeron que debían cambiar su manera de vestir para dejar de andar desnudos, ellos respondieron que ellos eran negros y los negros no están desnudos aunque no lleven ropa, porque parea estar desnudos debían ser blancos.

La vida no es fácil para nadie y para las mujeres negras me imagino que ha de ser peor, yo no creo que esta situación halla cambiando mucho en países del tercer mundo, en la novela lo cuentan de una manera muy sutil, pues a pesar de todo lo malo que le ocurre a su protagonista, la historia tiene momentos felices y realmente conmovedores.

Ganadora de el
Premio Pulitzer en 1983, EL Color Púrpura es una obra que muestra el inconformismo de las mujeres afroamericanas por el papel que les fue impuesto históricamente por los hombres de su raza, es como la venganza de todas las han sido abusadas.

El Color Púrpura me ha dejado satisfecho, ahora solo me falta ver la película.





3.06.2007

Yo vivo en Macondo!

Lo más parecido a Macondo que pude encontrar es esta imagen de Montería a principios del siglo XX.


"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".

Ya se que todo el mundo esta hablando de lo mismo, pero es que siendo realmente sinceros y sin animo de seguir una tendencia, este autor colombiano escribe historias que a mi personalmente me parecen ricas de leer. Ese fragmento que casi todo el mundo en Colombia se sabe de memoria (incluso una princesa oscura por ahí que odia sin razón a GM) me hace recordar la primera vez que por curiosidad agarre el libro de carátula vieja y desgastada que mi mama había leído y releía cada vez que mi papa se demoraba en llegar a la casa. Y no eran para mi términos extraños, porque mi cotidianidad esta llena de historias parecidas, en el pueblo de mi mama, cuenta ella, que el hielo fue por mucho tiempo una rareza, había un señor que lo hacia traer del Carmen, el pueblo más cercano y lo colocaba en el Paño (una especie de alacena campesina) para consumirlo al día siguiente, obviamente el hielo amanecía hecho agua y cuenta mi mama, que al ver tal escena es señor decía: “Los gatos se comieron el hielo y se orinaron en el paño para burlarse de mi”.

Por mucho tiempo en mi casa se respiro un aire de 100 años de soledad impresionante, mi hermana y yo llegamos a pensar (en broma obvio) que a mi papa nos iba tocar hacerle un cuarto en el patio y amarrarlo al palo de mango cuando su locura (que crece cada día) llegara a niveles incontrolables y amaranta y aureliano son nombres que nos intrigan, sobre todo amaranta.

Yo pienso que Gabriel García Márquez lo único que hizo, fue contar su entorno, de una manera espectacular, pero Macondo es la costa, cada pueblo de esta porción de nuestra geografía es susceptible de parecerse a Macondo, aquí pasan las cosas más absurdas y extrañas del mundo, recuerdo que el otro día en carrillo se robaron las bolas del billar.

Y ya se que hoy es el cumpleaños del autor y no de la obra, pero así como un tranvía llamado deseo marcó la vida de Manuela en todo sobre mi madre, 100 años de soledad ha marcado la mía, no mucho pero la ha marcado y no tanto por la riqueza intelectual que gané al leerla, sino más bien por ayudarme a reconocer lo valioso de mi tierra y lo rico que resulta perderse en un mundo de ideas absurdas que pueden terminar en algo muy bacano.

Ojos de perro azul y 12 cuantos peregrinos y crónicas de una muerte anunciada y la candida erendida, también han dejado su huella, la vida real puede ser fantástica y la fantasía me parece a mi una dimensión fascinante.
A mi a veces me dan ganas de ponerle letreros a las cosas, para que no se vayan a olvidar sus nombres…