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2.27.2007

Make Poverty History

Saliendo de mi perímetro normal, es muy fácil descubrir que estoy rodeado de una pobreza impresionante, a mi realmente me gustaría escribir de temas menos tristes, pero aja no puedo taparme los ojos ante una realidad tan cercana.

El otro día, en las correrías de la Gestora Social de Córdoba, me encontré en un barrio del sur que creo se llama La Candelaria, la verdad no se ni como llegar a el. La primera parte de la jornada fue en una entrega de regalos a un grupo de mujeres, que dijo mujeres, niñas embarazadas que reciben un curso para prevenir la mortalidad materno infantil y la segunda parte fue la visita a un grupo de mujeres que adelantan un proyecto microempresarial con el apoyo de unas cuantas señoras ricas y de buen corazón.

Dos situaciones que me permiten apreciar muy crudamente que vivimos en un país donde las oportunidades son para muy pocos, donde la desigualdad social es la herramienta que utilizan algunos para acumular riquezas y dejar al resto por fuera, tratando de sobrevivir, sin tener siquiera las condiciones mínimas para existir dignamente.

Hacer que la pobreza en Colombia pasa a ser historia, es una tarea que no veo facil de realizar, nisiquiera para los miles de activistas de Make Poverty History, yo creo que se necesita la voluntad de los gobernantes, los de ahora y todos los que vendrán, no alcanzan las buenas intenciones de artistas y primeras damas.

No todos tienen como ested y como yo, la fortuna de abrir el grifo y obtener el agua que necesitamos para vivir.


El año pasado mi mama se despertaba con una cantaleta porque no había podido arreglar el frente de la casa, ella quiere todavía ponerle rejas y cambiarle las ventanas, ahora yo pienso que no es necesario.

2.06.2007

ALBERTINA DEL SOCORRO!


Albertina tiene como 40 años y 11 hijos, el año pasado llegó a la oficina, como muchos otros, buscando quien le regalara algo de plata para comprar comida y calmar un poco la angustia que produce el hambre y la pobreza extrema. En ese entonces vivía en una pieza arrendada en el barrio más pobre de esta ciudad, con su marido y 5 de sus hijos, estaba embrazada, debía dos meses de arriendo, la iban a votar a la calle y su tristeza y desesperación se pintaban en su rostro con una claridad cruel.

Mi jefe, que es una persona bastante agradecida con la vida, le prestó mucha atención, en compañía de la soñadora, se tomaron el trabajo de ir hasta donde Albertina vivía, le pagaron el arriendo, recuerdo que esa tarde regresaron a la oficina tristes, aterradas por las condiciones tan inhumanas en las que se encontraba aquella familia. Hicieron una rifa, movieron cielo y tierra, consiguieron un Lote en Villa Cielo (Organización Popular de Vivienda), y con mucho esfuerzo y dedicación le construyeron una casa (no fue tan facil, pero eso es otro post). Albertina parió y mi feje estuvo de casualidad en el Hospital, a la niña la iban a llamar Calixta en honor al chofer que todo el tiempo iba y venia de Villa Cielo a Montería, trayendo materiales y razones de los que hacia falta.

La ayuda a esta familia no ha parado allí, después del parto le dieron ropa, mercados, plata, y cada semana viene con una petición nueva. Mi jefe consiguió meterla en los programas de Acción Social y hoy vino porque necesitaba plata y para que le hiciéramos una hoja de vida para ver si su esposo, que en este momento saca arena del río y se gana 4 mil pesos diarios, consigue un mejor empleo. Yo con mucho cariño le hice el favor, porque la verdad me siento culpable por no colaborar mucho en esa labor humanitaria emprendida por mis dos compañeras de trabajo.

A pocas personas se les aparece la virgen como se le ha aparecido a Albertirna.