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3.02.2008

Como mosco en leche

Hoy fuimos, como se ha vuelto costumbre los domingos, a comer tamales al restaurante tolimense. Al llegar me extrañó mucho que la lechona que siempre nos recibe, chorreando grasa por la esquina de una mesa de metal, hoy fuera la gran ausente. La mesa de metal estaba lavada y pegada a una pared y la parrilla que siempre calienta el carro mientras uno come estaba apagada.

“Es que hasta el señor que me trae los marranos estaba a noche en el concierto de “Richy Ray & Bobby Cruz” me comentó doña Marta, la dueña del restaurante.

Desde que vi la valla que anunciaba el concierto, hace varias semanas, estoy tratando de buscar en mi cabeza una melodía que asociar con “Richy Ray & Bobby Cruz”, no sé porque extraña circunstancia de la vida, no tengo ni el más mínimo asomo de idea sobre quienes son este par de personajes.

La semana que pasó en todas partes sólo se hablada de eso: “y tu tienes boletas”, “No les han regalado boletas para el concierto”, “Mi hija quiere ir y no se si llevarla”, “Un evento como ese no se repetirá en mucho tiempo”, “tu estas fregado, como no vas a saber quien es “Richy Ray & Bobby Cruz””. Un mosco negro en un charco de leche derramada en el piso.

Ayer la fila de carros salía del estadio, llegaba a la circunvalar, daba la vuelta a la bomba que era de Lucho García y continuaba por el carril Norte-Sur, había policías regados por todo el lugar y tratar de pasar por el "Transito" era una cuestión imposible.

Todo el pueblo monteriano estaba concentrado en el Estadio de Béisbol escuchando cantar a un par de señores, que al parecer yo era el único que no conocía. Dando vueltas por las calles de Montería, vimos varias reuniones de terraza con música salsa a todo volumen, y Jota me comentó “oye esos son Richy Ray & Bobby Cruz sonando a todo timbal” .

10.31.2007

No tiene almizcle en el yuyu!

Doña Berta es una de esas señoras que llegan a la oficina a vender ropa interios, electrodomesticos, adornos y productos varios para el hogar, todo de catalogo. Desde que comence a trabajar la veo casi dos veces por mes cuando viene a recoger la plata y que le deben y entregar la mercancía. Cada visita de la señora Berta es un pequeño acontecimiento para el undergraund de la oficina, todas las señoras del aseo y servicios varios y uno que otro colao, se encierran en el cafetín a escuchar las historias que casi siempre tiene que ver con sexo y tradiciones del pasado.

El Otro día llegó a la oficina –Voy a decirle a mayo que me regale un tinto- dijo doña Berta y procede a gritar: - Doña Mayo, regáleme un tintico- (EL cafetín esta separado de mi oficina por una pared falsa de esas modulares). Mi compañera le comenta – Cuidado la repela doña Mayo, que ella pasa amargada-, a lo que Berta responde magistralmente:

“Lo que pasa es que ella es señorita, nunca ha tenido marido y nunca lo va a tener. Nosotras las mujeres tenemos una cosa en el rabo, en la parte de arriba de las nalgas, el almizcle, eso hace que las mujeres le gustemos a los hombres y nos enamoren y nos paren bolas, hay mujeres que nacen sin eso y por más bonitas que sean nunca consiguen marido. Eso es lo que le pasa a doña Mayo, no tiene almizcle en el yuyo y por eso nunca tuvo marido y claro, pasa amargada.”

9.07.2007

El mero se comió un caballo

Foto de un Mero encontrada en Google.

La gente en San Bernardo del Viento esta inundada. El rió sinú, que pasa por el pueblo antes de llegar a Boca de Tinajones a encontrase con el mar, viene con toda su fuerza y se ha salido de su cause llenado de agua casas, plazas, vías, etc.

Esta inundación ha traído consigo miles de cuentos, leyendas, historias de pueblo que uno al final no sabe si son mentira o verdad.

Ayer me toco acompañar una comisión de médicos a una brigada en la zona y mientras llegábamos al lugar para tomar la canoa que los llevaría a las poblaciones más apartadas, alguien contó que había en el pueblo el rumor de que un Mero de no se cuentos metros de largo, se había comido como 3 personas y que algunos habían visto como un caballo se perdía entre las aguas, aparentemente devorado por el animal.

Los médicos cambiaron la cara de “expedición robinsón” que llevaban y comenzaron a preocuparse, “Yo no voy a exponer mi vida” decía uno de ellos, el otro alegaba que si no les daban salvavidas y botas ellos no se subían.

Cuando llegamos al lugar donde la canoa esperaba, el pánico se apodero de todos, “Eso es como un tiburón de agua dulce” decía el señor que pasaba con su bicicleta en el hombro y uno de los médicos no soporto más y decidió devolverse. La verdad es que el panorama no era nada alentador, una canoa debía recorrer gran parte de la zona inundada y navegar el Sinú por más de una hora para llegar a los pueblos de Boca Mireya, Tinajones y Caño Loco, yo quería ir, pero era prioritario que fueran los médicos, mi misión era sólo documentar con imágenes la actividad, pero la misión de ellos era más importante y por eso me quedé, sin embargo el cuento del mero me llamó mucho la atención.

Unas señoras que estaban por allí me contaron que todo este cuento del Mero se ha desatado a raíz de la desaparición de tres personas y un caballo en las aguas, a pesar de que los cuerpos sin vida de los tres seres han sido encontrados en estado de descomposición, la gente insiste en pensar que ha sido un monstruoso pez de dimisiones insospechables el culpable de todo.

Uno de los médicos me respondió así, cuando yo le decía que un Mero no se tragaba una persona:

“no, no, no yo a eso no me le mido, que tal, si ese animal es capaz de tragarse un caballo, una persona se la traga facilito”.


Estos son los médicos que se le midieron a abarcarse en la canoa para ir a atender los enfermos de las poblaciones inundadas.